Tener la fortuna de vivir en Salta y no participar en Junio de los actos conmemorativos a Güemes seria una falta imperdonable para el bien ganado orgullo salteño.
Cuenta la historia que en Mayo de 1821 debido a presiones de un grupo de comerciantes, el cabildo, aprovechando su ausencia, destituye al gobernador Gral. Martin Miguel de Güemes y lo condena al exilio. El 31 de Mayo Güemes regresa a Salta montado a caballo, ordena a su guardia mantenerse alejada e inactiva y avanza desarmado y con los brazos cruzados. Los confabulados dieron la orden de disparar, pero quienes lo apuntaban no se animaron a hacerlo, depusieron sus armas y pidieron perdón. Su valentía y convicción le permitieron aplacar la revuelta sin disparar un tiro.
Un grupo de los golpistas huyo a Jujuy y con ayuda de los realistas, regresaron y emboscaron al General Güemes una oscura y fría noche de 7 de Junio, a pocos metros de la casa de su hermana Macacha. Herido de muerte, con la patria desgarrándose en su pecho y acompañado de sus fieles gauchos, cabalgo 32 Km por cerros y cerrados montes hasta llegar a la Quebrada de La Horqueta donde falleció el 17 de Junio de 1821, luego de 10 días de penosa agonía.