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sábado, 28 de enero de 2017

Héctor Juan Zaffrea. Recuerdos. CAM, 20 de Historia de vida. Por JP Piccolo



CAM - Historias de Vida

20 años de seguir siéndolo

Este 26 de enero se cumplen 20 años de la muerte de Héctor Juan Zaffrea  ícono del auténtico motociclismo y del piloto en toda su expresión. Un accidente en la ruta le dio una cacheta a una historia que merece ser recordada.




Por Jorge Pablo Piccolo – Técnico Superior en Periodismo Deportivo


No pregunten porque, pero mi arribo al final de las hojas de un archivo que recuerda su vida, inevitablemente provocó que mis ojos tuvieran la emoción de haberlo visto correr.




Probablemente la historia, tan bien narrada y expresada en papel, tuviera la exactitud de lo escuchado por el mismo timbre de voz de su hijo mayor. Tantas horas compartidas, tantas charlas de motociclismo tuvieron un eje ineludible: su papá, Héctor Juan Zaffrea.

Jamás sentí pedantería ni arrogancia en los relatos, si no autenticidad en sus sentimientos y corroboración de capítulos que se fueron acumulando porque la esencia del piloto de motociclismo vivió en plenitud en su padre.

Héctor Juan Zaffrea llevó, además, el orgullo de ser del pueblo, del pueblo de Tacural, sobre la Ruta 34, muy cerquita de Sunchales, en Santa Fe. Profeta en su tierra y fuera de ella, algo que pocos lograron. Sumó innumerables triunfos, de los épicos como en San Guillermo en 1993 ganado sobre la bandera de cuadros, por afuera y desplomándose metros después. La gente hizo lo que tenía que hacer: llevarlo en andas por su gloriosa actitud de ir por más hasta el límite.

Fue campeón en los comienzos del Certamen Argentino de Motociclismo, donde preparar, arreglar y correr, era prácticamente una responsabilidad pura y exclusiva del piloto. Cuenta una anécdota, allá por los pagos de Junín, que Zaffrea ganaba cómodamente una carrera y a 4 vueltas del final abandonó sin que nadie entendiera los motivos. El mismo piloto le dijo a su compañero de mecánica que la moto “vibraba”. La chequearon fuera de pista mientras la carrera continuaba y no encontraron nada. Sin embargo Zaffrea sentía algo (se rehusaba a utilizar los cascos integrales porque quería sentir el corazón del motor). Al día siguiente y al desarmar el impulsor, encontraron la falla por una rajadura en el nervio donde se alojaba el pistón.

La anécdota la contó Aldo Yorda quien dejó una frase magistral: “ahí comprendí definitivamente la diferencia entre un piloto que acelera y piensa y otros que aceleran nada más”.

Zaffrea tenía además eso que a muchos le falta: carisma. Casi nada o casi todo. El piloto ideal suele ser quien anexa características sobre características y la mayoría coincide en el profesionalismo del santafesino, tal vez uno de los primeros en la materia: metódico en la alimentación, preparado físicamente y de concentración constante sea a la hora de las pruebas como a la hora de las carreras.

Recordarlo hoy, 20 años después, para muchos es no olvidar.

Recordarlo hoy, 20 años después, para otros es conocerlo sin haberlo visto correr.

Recordarlo hoy, 20 años después, es saber que una muerte sigue doliendo pero más importante es entender que no olvidar hace que 20 años no sean nada porque Héctor lo dio todo.

EL ACCIDENTE

La madrugada del 26 de enero de 1997, en un accidente de tránsito, perdía la vida Héctor Juan Zaffrea, quien volvía de una carrera acompañado por sus dos hijos, Mauro y Hector, y José Luis Bustamante de Villa Adelina (Buenos Aires) a quien llevó a participar de una competencia disputada en Arroyito.

Los acompañantes del "Nene" sufrieron heridas de consideración, siendo el más afectado José Luis, quien se debatió con la muerte, finalmente logró recuperarse y hoy sigue corriendo.

Hacía ya unos años que Héctor había dejado de competir. En su dilatada campaña motociclística cosechó laureles que serían orgullo para cualquier deportista.

Comenzó muy joven, a los 12 años, siguiendo los pasos de su hermano Amílcar "Negro" Zaffrea y al retirarse, después de más de treinta años en la actividad, lo hizo con una decena de títulos santafesinos, uno en el Certamen Argentino de Motociclismo (1979 en 100 cc), dos triunfos en el autódromo de Buenos Aires y un millar de trofeos, mudos testigos metálicos de esas duras batallas en las pistas en una época de oro del motociclismo.

Quién puede olvidar sus duelos con Heidegger (otro grande), Mattei, Fernández, Amoroso, Chinassi, Segovia, Delgado, Airasca, Boscarol, Zanatta, Salicrú, Quico González, Darder, o sus incursiones en el motocross, donde también ganó alguna carrera.


NOTA:
Por Jorge Pablo Piccolo – Técnico Superior en Periodismo Deportivo

FUENTE y FOTOS: Aldo Yorda y Héctor José Zaffrea – Tacural, Santa Fe.-

Acompañan a Pedro Varela




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