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sábado, 28 de junio de 2014

POR MARIO DIEZ: UN IMBATIBLE MÁRQUEZ SE CONSAGRA EN ‘LA CATEDRAL’

8vo. round / gp de holanda / circuito de assen
Carrera
Pista húmeda y riesgosa. Dificultad para elegir neumáticos. Amenaza de lluvia. Largada diferida. Dos giros de reconocimiento. La carrera comienza con gomas de lluvia. La pista se seca. Los pilotos cambian de moto y neumáticos. El líder se va fuera de pista y comienza una increíble recuperación. Tenacidad, estrategia y suerte en la conquista de la octava victoria de Marc Márquez. Con las dificultades tensadas al máximo, el GP de Holanda, se convirtió en un rompecabezas, el mejor escenario para la consagración de un fuera de serie, como Márquez, en la “La Catedral” del motociclismo.

Para aplaudir: la actuación de Andrea Dovizioso sobre la Ducati, como el adversario de turno en la lucha por la punta. El duelo interminable entre Dani Pedrosa y Aleix Espargaró, por el tercer lugar. Otra hazaña de Valentino: remontó desde el puesto 19 hasta finalizar quinto.

La consagración de Márquez. Valentino Rossi siempre sorprendía con sus ingeniosas celebraciones después de cada triunfo. Ahora, Marc Márquez, continuador de esa escuela de magos, capaces de transformar una carrera de MotoGP™, en un show de sorpresas ilimitadas, finalizó su actuación consagratoria en “La Catedral” de Assen, con un infartante cruce de meta simulando estar nadando –soltando los manillares de su Honda y levantando los pies de los pedalines-, una ‘locura’ más de esas que consiguen aumentar las pulsaciones de su jefe Shuhei Nakamoto, el responsable operativo de HRC. Un festejo apropiado para su octava victoria consecutiva del 2014, igualando al gran Giacomo Agostini, que en 1971 ya había logrado esa cantidad de triunfos seguidos en igual cantidad de carreras, desde la primera en Austria hasta la octava en Finlandia.


Una previa del MotoGP digna de un manicomio. Un aguacero ocurrido sobre la carrera de Moto2™ dejo la pista de Assen con mucha humedad, algunos charcos y con un cielo ennegrecido de amenazas, que hacía pensar en más lluvia y más complicaciones para los pilotos de MotoGP. Todos estos elementos, más la caída de Stefan Bradl, en el recorrido desde los boxes hasta la grilla de partida, llevaron a demorar el horario de largada y a plantearse que los pilotos hagan dos vueltas de reconocimiento, para definir qué neumático usar –cambiando de motos en boxes-.

Con esta situación planteada, la Dirección de Carrera colocó el cartel de ‘carrera con lluvia’. La mayoría de los pilotos pusieron neumáticos para esa condición de pista. “Ha sido una carrera muy difícil e incluso un poco caótica al principio, a la hora de decidir qué neumáticos montar en la moto. He mantenido la cabeza fría y he escogido la opción de los de lluvia, porque al principio la pista estaba un poco mojada”, comentó Pedrosa.

Valentino Rossi intuyó que el asfalto de Assen se iba a secar rápidamente y se jugó por las gomas lisas. Bastaron unas gotas para que regresara a boxes, se subiera a la que tenía gomas de lluvia, pero obligado a largar desde boxes. Una apuesta que la pagó cruzando en el puesto 19 al final de la primera vuelta.

Cuatro ‘fantásticos’ para la punta de la carrera. Desde el inicio del GP de Holanda, dos pilotos pasaron a comandar la competencia. Marc Márquez con la Honda y Andrea Dovizioso con la Ducati. Y ellos dos se fueron alejando del resto del pelotón. Cuando la pista comenzó a secarse, los pilotos regresaron a boxes para cambiar moto y neumáticos para esa condición. Márquez y Dovizioso entraron juntos en el séptimo giro y salieron en ese orden, pero Marc se fue amplió en una curva que lo llevó por fuera de la pista, cediendo el liderazgo en manos del ‘Dovi’, un mal paso que le costó perder cuatro segundos y ver cómo se escapaba Dovizioso, con el agregado de una pista todavía riesgosa como para intentar recuperar.

A Márquez le llevó ocho giros poder alcanzar y recuperar la punta: una acción titánica digna del piloto catalán. Así que, en la vuelta dieciséis –con bandera de guerra y espada en alto- se adueñó del comando de la carrera y no paró hasta la bandera a cuadros –en un andar solitario como veloz que lo llevó a obtener la mejor vuelta en carrera: 1’34.575 (en el giro 19)-, estableciendo una diferencia abismal con su escolta: 6 segundos 714 sobre Dovizioso.

“Ha sido nuestra primera experiencia en una carrera como ésta, con condiciones de seco y de mojado, e incluso he tenido un susto después del cambio de moto”, contó Márquez, quien agregó, “estamos muy contentos con esta victoria y con los 25 puntos que hemos sumado en un circuito que habíamos marcado en el calendario como uno de los complicados”.

Las carreras con pista mojada o con lluvia son definidas como una lotería. Puede ganar cualquiera. Esta teoría con Márquez no funciona. El convencimiento férreo de victoria y la preparación exhaustiva del medio mecánico –las dos motos identificadas con el número 93 estaban para ganar, sea con gomas de lluvia o para pista seca-, fueron determinantes más allá de las condiciones de pista. En el Campeonato, Marc se sigue escapando: 200 puntos en ocho carreras, como dicen en el ambiente mundialista futbolero actual: puntaje ideal.

“Ha sido un día complicado, porque en esta carrera podía haber perdido muchos puntos, aunque afortunadamente al final hemos ampliado nuestra ventaja en la general del campeonato”, explicó Marc, “así que estoy muy satisfecho por cómo ha ido y de la manera que hemos gestionado la situación ‘flag to flag’”.

Nadie tiene dudas sobre la capacidad de Andrea Dovizioso. Es el piloto que está llevando adelante la recuperación de la Ducati, de una manera lógica, más allá de los fuegos artificiales que produce Andrea Iannone con su andar arriesgado. De cualquier manera, ambos estilos le sirven a Ducati y a Gigi Dall’Igna para ir modificando la Ducati e ir consiguiendo buenos puntos, de tal modo que ambos están entre los diez mejores de MotoGP. Dovizioso cuarto con 91 puntos –superando a Lorenzo con 81-. Iannone noveno con 51 unidades, mejor que Bradley Smith décimo con 48.

“El segundo lugar tiene que ver con la correcta elección de los neumáticos y con una acertada estrategia de carrera”, apuntó Dovizioso, “tuve un buen feeling con la moto, por suerte no había tanta agua y el grip era aceptable. Había que estudiar qué curva estaba húmeda y qué curva estaba seca. Con Marc teníamos un poco más que el resto, pero él tenía más que yo”.


En este Assen con pista húmeda, Dovizioso se debe haber acordado de aquella Inglaterra del 2009, una carrera de condiciones parecidas, que le dieron su único triunfo en MotoGP. En aquel año, Marc Márquez iba por su segunda temporada en 125cc, recién en el 2010 sabría el sabor de la victoria en Holanda, la primera de cuatro (contando la actual, más dos en Moto2).

Hace tiempo que Aleix Espargaró estaba buscando estar entre los líderes de una carrera. Para cumplir con ese sueño, consiguió, con astucia y valentía, la pole position en una pista que comenzaba a estar amenazada por una fina llovizna.

En carrera, no pudo mantener el privilegio de la pole, frente al ataque de Márquez y Dovizioso, pero le quedó como rival por la posesión del tercer puesto, a un desconocido Dani Pedrosa, quien desde Catalunya esta ataviado de luchador muy lejos de aquellas actitudes defensivas y conservadoras –aún entre las posiciones de punta-. Las idas y vueltas entre ellos duraron casi toda la carrera, hasta que a nueve giros del final, el manejo impecable de Pedrosa y la electrónica de la Honda factory, le ganaron a los ímpetus arrolladores de Aleix Espargaró quien pese a contar con una Yamaha factory pero ‘encuadrada’ como Open, tiene ventajas en los neumáticos (más blandos) pero limitaciones en la operación electrónica, a pesar de todo lo que ha conseguido de mejoras –en el entendimiento del programa- por parte de Magneti Marelli.

Los entrecruzamientos épicos entre Aleix y Pedrosa fueron memorables y especiales, porque los dos peleaban por el tercer puesto como si fuera por el primer lugar. ¡Una batalla para aplaudir de pie! “Debería haber apretado al máximo en las primeras vueltas –no lo he hecho por si volvía a llover– porque la pista se estaba secando”, continuó contando Pedrosa, “no ha vuelto a caer agua y, una vez en seco, he tenido una bonita lucha con Aleix, para jugarnos el podio. Estoy contento por haberlo conseguido, porque en carreras como la de hoy no sabes qué puede pasar”.

“La pelea con Dani fue grandiosa y muy dura”, estableció Aleix, “sobre mojado estuve cauteloso, pero cuando la pista se secó empujé para estar en el podio, Dani me sobrepasaba en la recta y yo se la devolvía en las curvas. No conseguimos el podio pero sumamos importante puntos para estar sexto (67 puntos)”, concluyó Aleix, quien repitió su mejor puesto de la temporada: cuarto como en Qatar.

Una hazaña más de Valentino. A pesar de todas las circunstancias en contra, ninguna ha logrado desmoralizar a Valentino Rossi. Largar desde la cuarta fila era ya una situación difícil, pero el italiano la terminó de complicar, cuando eligió neumáticos lisos y tuvo que largar de boxes al cambiar de moto y de neumáticos para lluvia, porque la equivocación lo llevó a cruzar la primera vuelta en la posición 19. A mitad de carrera –en el giro trece- ya estaba octavo y el andar de Yamaha YZR M1 estaba con todo su potencial ofensivo intacto. Dos vueltas más adelante se ubicó quinto, su posición hasta el final, pero antes había tenido que batallar y doblegar a la Honda Gresini de Álvaro Bautista, a la Ducati de Cal Crutchlow y a la Ducati Pramac de Andrea Iannone. “Fue una lástima, elegí mal al poner las lisas, de haber mantenido las de lluvia hubiera podido estar juntos a los pilotos en la punta”, se lamentó Rossi, pero agradecido por el resto de la carrera, “tenía ritmo de carrera, buen feeling con la moto y fui rápido en Assen”.

La garra de Rossi no tiene límites y le ha permitido seguir manteniendo el segundo puesto en el Campeonato, 128 puntos, que ahora lo comparte con Dani Pedrosa.

La falta de confianza de Lorenzo. El reverso de Valentino. Jorge Lorenzo finalizó trece a 1 minuto 4 segundos 641. “Hice una carrera muy mala como piloto. La moto andaba bien sea en mojado como en seco”, explicó sin vueltas el mallorquín al final de la carrera, “no tenía confianza. No quería caerme como el año pasado. No tenía el valor suficiente, como otros pilotos, de ir rápido”. Lorenzo se disculpó y reconoció que ha sido su peor carrera en mucho tiempo. Una situación preocupante. Lorenzo no es cualquier piloto. Es doble Campeón Mundial de MotoGP (2010-2012) y desde sus comienzos en la categoría reina (2008), tres veces ha sido Sub Campeón (2009, 2011 y 2013), es decir que sobre seis temporadas, en cinco ha estado entre el primer y segundo lugar. A los 27 años, Lorenzo afronta una crisis deportiva basada en la falta de confianza en si mismo, porque la moto es la misma Yamaha con que compite Valentino Rossi, que tiene ocho años más que él.


La próxima carrera. El domingo 13 de julio, es la novena fecha de MotoGP (mitad de Campeonato), el GP de Alemania, en el trazado de Sachsenring.

Acompañan a Pedro Varela





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